Nunca más seré la amante de Magela Gracia

Nunca más seré la amante de Magela Gracia

Olivia por fin sabe lo que quiere; el problema es que Oziel no está allí para escucharlo. Se ha apartado de ella y ahora no sabe dónde está. El que sí sigue allí es Octavio, que no acepta un no por respuesta. No a intentarlo de nuevo, sino a dejar que Olivia empiece una nueva vida sin él. Y allí está ella, cambiando de trabajo, sin noticias del paradero del hombre más sexy que conoce, con su ex de vecino y sus amigas deseando que lo denuncie por acoso. ¿Puede ir la cosa peor?

Un, dos, tres… ¡Bésame! de Magela Gracia

Un, dos, tres… ¡Bésame! de Magela Gracia

Lo conoció en el bar donde se tomaba la última copa de la noche. Se cayeron bien, se gustaron… y acabaron compartiendo algo más que alcohol en casa de él. Hasta aquí todo normal, ¿no? Pero como suele ocurrir con los polvos rápidos, la cosa acabó mal, y ella se marchó enfadada, convencida de que no quería volver a ver a ese tipejo en la vida. Para ayudarla a olvidar el mal trago, sus amigas la llevan a ver el espectáculo de un mago, a pesar de que ella nunca ha creído en la magia.

Historia de la amante de Magela Gracia

Los viernes quedarían marcados en negro para siempre tras aquella conversación de Olivia y Octavio en su coche. Y los lunes también, que fue el día en que se decidió a romper con él. Pero el peor día de todos sería, sin duda, el sábado, cuando se reencontraron ambos, con ganas el uno del otro. Porque los sábados se desataban las pasiones, aunque cada vez se despertaban más a menudo, y no siempre el causante era Octavio. Ninguna mujer está preparada para una confesión como la que le hizo, y menos cuando está tan enamorada

Aunque sea su hermano de Magela Gracia

La culpa era de mis amigas. ¿Cómo si no iba a estar pasando por ésto? Ellas habían sido las que me lo habían puesto delante, las que me hicieron mirarlo con otros ojos, las que me hicieron desearlo en silencio. La culpa tenía que ser de ellas… ¿Cómo podía ser de otra manera? ¿Acaso yo habría empezado a espiarlo si no llega a ser porque me hicieron verlo como lo veían ellas? Con lascivia… Odiaría por siempre a mis amigas, y los putos viernes. Los viernes siempre me traían a Víctor a casa, sin prisas, con sus amigos y sus bromas